El Espíritu Santo nos anticipó el Adviento: experiencia de CVX Sevilla con la comunidad ICHTHYS

Inma Mercado, CVX Comunidad de Vida Cristiana en Espana, 01 diciembre 2014

En las últimas semanas el Señor nos ha bendecido como CVX en Sevilla con el encuentro con una Comunidad Cristiana que se siente Iglesia y que, sin embargo, no siempre ha sido bien acogida y recibida.
A​ través de Pablo​ Romero, jesuita chileno ​que está en Madrid​ y que acompaña a la Comunidad Pedro Arrupe -actualmente en un proceso de acercamiento a CVX en el que participa José Antonio Suffo-, ​tenemos conocimiento del interés del Grupo ICHTHYS de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales Cristianos de Sevilla (LGBT) de entrar en contacto con CVX.

-Conocen la iniciativa de Pastoral de la Diversidad (PADIS) de CVX Chile en la que participó el citado jesuita cuando estaba allí.
-Saben de la presencia de la presidenta de CVX-Malta en el encuentro “Los caminos del amor” celebrado en Roma los días previos al reciente Sínodo de la Familia.
-​Viajan a Madrid para conocer a Pablo, quien los pone en contacto con nosotros.

Hemos tenido dos encuentros informales con ellos, nos dieron su ideario y fueron momentos preciosos,​ ​llenos de sorpresa​ y de mucha comunión, de tocar evangelio y compartir sufrimiento. Es un grupo​​ cristiano ​que se siente “abandonado” eclesialmente, perseguido por promover una vigilia de oración contra la homofobia el pasado mayo (tuvieron prohibiciones eclesiales y amenazas, llegando a contar con vigilancia policial para evitar agresiones).
​En definitiva, ha surgido una posibilidad de acompañarnos, conocernos, compartir un rato de oración y encuentro… “es la primera vez que un grupo de iglesia nos tiende la mano abiertamente”, y en ese momento la emoción asomó a los ojos de más de uno de nosotros dando gracias al Dios del Amor.

En este curso ellos han dado un paso más en su crecimiento como comunidad, y se proponen celebrar una oración mensual en distintos espacios y con diferentes grupos y comunidades, para sentirse en comunión, como hijos e hijas de Dios. Así ha surgido que la de este mes, noviembre, se celebre en el Centro Arrupe y pueda ser un momento de encuentro con CVX-Sevilla.
Así que invitamos a Pablo Romero sj y organizamos una oración-encuentro el pasado día 16, domingo, a las ​19​ de la tarde, en el Centro Arrupe.
Tras esta experiencia, os compartimos la entrada de nuestro blog en la que Inma nuestra agente apostólica ponía palabras al sentir de la Comunidad sobre esta​ experiencia.

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Oración CVX-ICHTHYS de Sevilla. El símbolo del PEZ.

ICHTHYS es el acróstico del griego Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador, y significa pez. Los primeros cristianos utilizaban el dibujo de un pez para identificarse de forma secreta porque eran perseguidos, despreciados o asesinados.
Hemos tenido un encuentro de oración CVX-Sevilla y la Comunidad Ichthys, católicos LGTBH (lesbianas, gays, transexuales, bisexuales y heterosexuales). Ha sido un regalo del Señor, una experiencia de cómo El actúa, irrumpiendo en nuestra vida, con nuevas propuestas, con nuevos caminos, con nuevas personas que nos interpelan y nos ayudan a ser cada día mejores seguidores suyos. ¡Qué gran verdad la canción de introducción!: “El hace nuevas todas las cosas”.
Tres sentimientos me vienen al corazón contemplando lo vivido: el testimonio que remueve y renueva nuestro ser Iglesia, la identificación del amor con Dios, y la invitación a gozar de la diversidad.

Los hermanos y hermanas de Ichthys están sometidos a una doble presión: por un lado, algunos creyentes y pastores, tienen dificultades en aceptar su identidad sexual y su condición de hijos e hijas de Dios, por lo que se ven discriminados y rechazados; por otro lado, los no creyentes, los señalan invitándolos a abandonar la fe y explícitamente la Iglesia, por su falta de acogida. Y sin embargo, ellos no se sienten víctimas, se mantienen fieles y nos dan un gran testimonio: han experimentado en sus vidas que Dios los quiere como son, es más, que los necesita para construir su Reino, e intentan vivir, contra viento y marea, en comunión. ¿Cuántas veces nos creemos incomprendidos y cómo reaccionamos? Ichthys es un testimonio de sentir con la Iglesia.

En ellos y ellas vemos también cómo es el amor. Dios es Amor. Por eso no lo podemos etiquetar, encasillar, aprisionar, limitar… es don, es gratuidad, es entrega. En su ideario Ichthys declara “Queremos ser signos de caridad y amor”, vivirlo todo desde la misericordia, porque el amor todo lo puede y todo lo perdona. Nuestra tendencia habitual y casi automática es juzgar, es dividir, es levantar fronteras que nos separan de lo diferente… y, sin embargo, como decíamos en la oración, nos basta abrir el corazón y dejar que Dios llene todos los rincones de oscuridad y miedo.

Y por último, nuestro encuentro ha sido una invitación a vivir desde el agradecimiento la diversidad, porque es riqueza, es complementariedad. Se abren puertas para seguir creando y caminado juntos, en este año del Sínodo de la Familia. Es la emoción de sentir que nadie sobra cuando se trata de comunicar la Buena Noticia, con alegría y compromiso, a sus destinatarios privilegiados: aquellos que no tienen lo necesario, a los parados, a los que sufren violencia o enfermedad, a los que se sienten abandonados, a los migrantes, a las familias en dificultad… Y partiendo de esa frase que resonaba en los comienzos de la Iglesia, que ponía de manifiesto la perplejidad del mundo cuando se referían a los tenían como símbolo un pez: “mirad cómo se aman”.

Por último, Antonio, el presidente de Ichthys nos tocaba el corazón con su respuesta:

Gracias, CVX. Carta de la Comunidad Ichthys a la CVX de Sevilla. Queridas hermanas y queridos hermanos: Para la Comunidad Ichthys encontrarnos con la CVX ha sido un generoso regalo de Dios. En nuestra historia no son corrientes los momentos de encuentro fraterno con otros Grupos, Centros Pastorales, Parroquias, pues habitualmente no somos bien recibidos.
Es cierto que cuando hemos tenido la oportunidad de experimentar la comunión con otras hermanas y otros hermanos en la fe, la chispa del Espíritu calentaba el momento a la vez que la Luz de Dios y la Sal de su Palabra encendían nuestros corazones y nos llenábamos de alegría.
Un encuentro, una oración compartida con otra Comunidad debería ser algo normal, enriquecedor siempre pero habitual, puesto que el Padre es quien nos convoca y la fe lo que nos une.
Para Ichthys es, en cambio, algo extraordinario, un auténtico obsequio de Dios que nos hace tremendamente felices.

En nuestra Comunidad está borrada la palabra víctima, como también derrota y rendirse. No obstante somos conscientes de las dificultades que algunas personas encuentran para aceptarnos como lesbianas, homosexuales, transexuales o bisexuales, pese a que seamos creyentes como ellas.
Por eso, nos llena de gozo poder compartir la fe con quienes no anteponen nuestra identidad afectiva sobre nuestra identidad creyente y nuestro profundo sentimiento de sentirnos hijas e hijos del Padre. No sólo porque seamos aceptados, sino porque se hace vida la Palabra de Dios: “amaos los unos a los otros como yo os he amado”.

Estamos, pues, agradecidos porque os habéis declarado hermanos nuestros sin cortapisas.
Para muchas personas de Ichthys fue emocionante el encuentro del pasado domingo, pero también porque fue posible. No siempre que hemos querido orar lo hemos hecho sin temor. El miedo es parte de las vidas de hermanas y hermanos de nuestra Comunidad: miedo al rechazo, miedo al desprecio, miedo a la violencia, miedo anclado que marca y es difícil despegar. El miedo también forma parte de nuestra historia comunitaria: miedo a ser callados, miedo a ser humillados, miedo a ser expulsados, miedo a perder la esperanza. Para Ichthys es emocionante que ahora vosotros os preocupéis por nuestros miedos. Casi nadie antes lo había hecho. Nos ayudáis a dar pleno sentido a las palabras de San Pablo: “¿Quién nos separará del amor de Dios?”. Nada ni nadie, ahora aún menos con vuestra oración.

Amamos esta Iglesia que nos pone condiciones, que prejuzga nuestros actos, que calcula nuestros pecados y nos abruma con cargas pesadas. La amamos porque es nuestra Iglesia pese a todo. Pero ansiamos que el Evangelio venza a la doctrina. Y por eso oramos para que Dios envíe pastores valientes que se ocupen de todas sus ovejas por igual, sin excepción, como hizo el propio Jesucristo. Y laicos comprometidos que quieran construir una Iglesia más cerca de Jesús que de las leyes.
Estas son nuestras peticiones vitales al Padre. Y prueba de su respuesta es que ahí estáis vosotros animando nuestros pasos y construyendo la auténtica Piedra sobre la que Jesucristo quiso cimentar una Iglesia de mujeres y hombres que se quieren. Sois testigos de una Iglesia nueva.
No hay casualidades. El Espíritu Santo nos anticipó el Adviento.
Un fuerte abrazo en Cristo y en María, su madre.

Antonio Cosías, De la Comunidad Ichthys, Cristianas y Cristianos LGTBH de Sevilla

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